Parroquia «María Auxiliadora» (3° Parte)

El Reverendo Párroco José V. Moscone, había recibido las órdenes sacerdotales en Italia el 27 de diciembre de 1900.
Durante el período del padre Moscone, es cuando la parroquia alcanza el mayor número de feligreses,

pues sus dilatados campos se van poblando rápidamente y surgen los nuevos pueblos de Adelia María y San Basilio. Llegan a anotarse en el año 1940 cuatrocientos cuarenta bautismos.
Hasta el año 1941 inclusive, el territorio y poblaciones que surgen al lado de la línea ferroviaria que va de Sampacho a Laboulaye pertenecen a la parroquia de Moldes. Pero el crecimiento rápido en especial del citado pueblo de Adelia María va requiriendo atención espiritual que no puede hacerse desde tanta distancia. Esto impone la desmembración de la parroquia de Moldes y la creación en 1942 de una nueva en Adelia María: Parroquia de Nuestra Señora de la Merced. Constituyendo la línea divisoria de ambas parroquias, la ruta nacional N° 35, perteneciendo a Moldes las poblaciones de Malena y Los Jagüeles y en los otros límites Chaján y Fragueiro.
El movimiento demográfico de la parroquia bajó mucho con esta desmembración, ya que casi quedaba reducida a la mitad de la población, por ello en el año 1945 solamente se anotan doscientos cuarenta bautismos.
El Pbro. José V. Moscone está al frente de la parroquia por espacio de veinte años, pero no logra reactivar la construcción del nuevo templo, retirándose a Río Cuarto cuando la vejez se impone y hace entrega el día 22 de marzo de 1947 al párroco Pbro. José Núñez Regüela.
Se remozan las esperanzas con la llegada del nuevo párroco y este tras oír a muchos feligreses expresar el deseo de terminar el nuevo templo, pide presupuesto. El ingeniero de la Curia Episcopal con el Exmo. Obispo visitan la iglesia en construcción. El presupuesto en aquel año de 1947 fue de $300.000. La inflación era ya grande y nadie entonces preveía dónde llegaría.
Conocido el monto se hicieron gestiones de toda naturaleza para poder continuar con ella, pero el fracaso fue la contestación a esta nueva iniciativa.
Ante estas circunstancias y la creciente necesidad de espacio para albergar a tantos feligreses, se decide la ampliación de la llamada iglesia vieja. Se planteó el asunto al Sr. Obispo de entonces, monseñor Buteler. Este dijo: “Si no se triplicara por lo menos la capacidad, no vale la pena”. Pero el pueblo no se podía quedar sin iglesia, porque no había dónde ir, por ello no podía derribarse lo construido. Y había que tener en cuenta que a tres cuadras existía otro templo iniciado y si Coronel Moldes no crecía vertiginosamente no habría población para dos parroquias tan cercanas; una de ellas tendría que cumplir otra finalidad.
El Dr. Juan B. Salamano, tomando en cuenta todas estas cosas trazó los planos: 1) Lo que aquí algo vale es el templete del altar: respetémoslo. 2) Duplicar el espacio, hagamos un pabellón igual al existente; derribando luego la pared, el altar queda a la vista por ambos lados. 3) Hagamos una nave lateral por el lado donde tenemos terreno, ya que por el otro no es nuestro y ya tenemos triplicado el espacio. 4) Si algún día quieren habilitar un colegio religioso, no precisan más que levantar la pared intermedia otra vez, quedándoles una capilla hacia la avenida 9 de Julio y atrás lo que puede ser destinado a salón de actos colegial o a otros usos.
Vino luego en consideración el estilo de la edificación. Debía ser sencillo, moderno, etc. Pero había ya lo construido que tenía que respetarse y esto obligó a no innovar mucho.

 

Extraído del Libro «Coronel Moldes. Primera mitad del Siglo XX» escrito por Nieves del Rosario Moretti -Profesora de Historia- 2005